Se sienta en la cama, gira sus piernas hacia la izquierda, hace calor. Pero ella siente frió, un frió que la congela por dentro. Apoya un pie, luego otro e invita a su cuerpo a tomar una posición erguida, camina contando los pasos y llega al ordenador, se agacha, estira su brazo y lo enciende.
Ese instrumento que se utiliza para medir el tiempo, se hace escuchar, marcando cada cm que se mueven sus agujas, poniéndola nerviosa, los latidos de su corazón se oyen desde lejos, pareciera haber una manifestación, con bombos y mas bombos allí dentro. El ordenador no responde, se inicia y se reinicia numerosas veces, deja de hacerlo y comienza a funcionar correctamente. Sus manos tiemblan al sentir contacto con el mouse, sus pulsaciones aumentan. Ingresa a su casilla. Nuevamente volvió a ocurrir, su decepción, fue un choque frontal contra un muro.
Allí no había nada, solo un par de e-mails de facebook, pero lo que ella buscaba, las palabras de contención que necesitaba, no se hallaban. Agacho su cabeza, cerro sesión y se hundió en un mar de pensamientos que la ahogaron. Ese fue su fin, sin aire, sin poder salir. Sin encontrar esa persona que en piel y hueso la abrazara cuando lo necesitara, aferrada a esa soledad que nunca dejo de sentir, fue como ella finalmente murió.
Y como dijo alguna vez mi querido amigo Charly "No estas solo, cuando muy solo estas"
Me siento tan aislado que puedo palpar la distancia entre mí y mi presencia.
La distancia física entre las personas no tiene nada que ver con la soledad.
..."un rió oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde Maria y yo estábamos frente a frente contemplándonos estaticamente, y otras veces volvía a ser rio y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados.
Y era como si los hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos...
Y era como si los hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos...
...¿Realmente los pasadizos se habían unido y nuestras almas se habían comunicado?
¡Que estúpida ilusión mía había sido todo esto! No, los pasadizos seguían paralelos como antes, aunque ahora el muro que los separaba fuera como un muro de vidrio y yo pudiera verla a Maria como una figura silenciosa e intocable...
...En todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: EL MIO, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida."...
Fragmento de la novela "El túnel"
Ernesto Sabato

1 comentario:
Triste dia.
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