Trabajo Monográfico.
Tema: Causas, teorías, discriminación y aceptación homosexual.
Autor: Rivero, Melina
Espacio curricular: Lengua y Literatura.
Curso: 3ro Humanidades y Ciencias Sociales.
Institución: E.E.M Nº 7 (ex colegio nacional)
Introducción.
Nos encontramos en el siglo XXI con una época donde parece ser que la sociedad eligió salir del closet y vestirse de los colores del arcoíris. Después de una larga lucha sobre sus derechos, las personas homosexuales ya sean lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, travestis (desde ahora LGTTB) han conseguido ser considerados iguales ante la ley.
¿Pero, cuanto tiempo de lucha fue necesario para este triunfo? Acaso ¿se trata de un mal de nuestra época? ¿La sociedad ha caído este último tiempo en un libertinaje sin escrúpulos? Nada de eso. La homosexualidad ha existido en todas las épocas: tanto en sociedades primitivas, como en aquellas muy desarrolladas y jamás ha dependido de los valores religiosos de los pueblos, de su cultura o del grado de civilización alcanzada. La cuestión de la homosexualidad ha sufrido distintos vaivenes a lo largo de la historia, fue aceptada, rechazada, perseguida y reconocida.
A través de la historia hemos tenido noticias frecuentes sobre la homosexualidad que no es efecto de los cambios de nuestros días, sino que se trata de una situación que han vivido muchas personas a través de los tiempos. Lo que sucede en la época actual es que los homosexuales han comenzado a manifestar públicamente sus gustos sexuales.
Nuestro objetivo es mostrar a la sociedad mediante entrevistas cómo personas homosexuales han sufrido la discriminación en una ciudad tan pequeña como lo es General Villegas, cuales son los tipos de discriminación que existen y que quizás sin darnos cuenta hacemos uso de ellos.
Con este trabajo esperamos lograr que en conjunto hagamos una reflexión sobre el tema, y tomemos conciencia de que no se está discriminando a un “otro”, sino a un ser humano igual que nosotros. Romper ese tabú sobre las orientaciones de la sexualidad humana, donde parece ser que se debe tener un género sexual “coherente”, que se pueden desear solo dos géneros y quien no cumpla con estos “requisitos” será tildado como enfermo y será marginado como persona por corromper con el orden social.
Ante todo lograr que la sociedad tenga un gran respeto por las personas homosexuales, que sufren y que intentan encontrar un modo adecuado de vivir ante una sociedad que los excluye.
Definición.
La homosexualidad es una orientación sexual y se define como la interacción o atracción sexual, emocional, sentimental y afectiva hacia individuos del mismo sexo. Etimológicamente, la palabra homosexual es un híbrido del griego homós (que en realidad significa igual y no, como podría creerse, derivado del sustantivo latino homo, que quiere decir ‘hombre’) y del adjetivo latino sexualis, lo que sugiere una relación sexual y sentimental entre personas del mismo sexo, incluido el lesbianismo.
Desde 1973 la comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad.
En 1976 el Diccionario Internacional de Sexologia definió a la homosexualidad como una variante de la sexualidad humana.
En 1983 la Organización Mundial de la Salud la excluyo de la lista de enfermedades.
Sin embargo, la situación legal y social de la gente que se autodenomina homosexual varía mucho de un país a otro y frecuentemente es objeto de polémicas. La sociedad continúa, sin embargo, vinculando la homosexualidad con lo patológico. Es decir que se la presenta como una enfermedad que debe tratarse.
¿Condición, elección, enfermedad, delito?
Las personas homosexuales no pueden evitar serlo. Aunque si, evitar mostrarlo, aceptarlo o actuarlo.
No es una enfermedad.
No es un delito.
Pero la permanente asociación de la homosexualidad y delincuencia puede hacerles sentir a esas personas que estarían cometiendo una especie de crimen. Y esto mismo podría también, en algunos casos, producir un delincuente.
La sociedad discrimina mucho a la gente homosexual: no se les permite casarse; (No es el caso de la Argentina, en donde a mediados de este año se aprobó en el Congreso de la Nación, la ley de MATRIMONIO IGUALITARIO. La cual permite a personas homosexuales contraer matrimonio ante la ley) quedan excluidos como pareja o grupo familiar de los sistemas de salud en la gran mayoría de los países; carecen de amparo legal.
Las razones son variadas: representan una minoría, mantienen una sexualidad placentera sin que sea reproductiva, se los sospecha de degenerados y abusadores de menores y se los vincula con ser portadores de SIDA
Muchas personas homosexuales presentan depresión, aislamiento, agresividad, inhibiciones varias, producto de la discriminación y la exclusión sufrida desde la niñez..
Cuando un niño, un joven o un adulto es marginado (por su orientación sexual diferente), sentirá que lo que le sucede es algo muy malo…que él es muy malo.
Causas y teorías.
La orientación sexual de una persona es independiente de la existencia o no de conflictos familiares en su infancia.
Hace muchos años, el psicoanálisis descubrió que los seres humanos tenemos una predisposición bisexual.
Se ha tratado de descubrir las causas de la homosexualidad. Fundamentalmente para evitarla. Pero en realidad es tan particular y complejo entender por qué alguien tiene una orientación homosexual, como por qué otro la tiene heterosexual. No se puede predecir en qué casos un determinado niño/a va a ser homosexual o heterosexual..
El investigador D.J West considera que son tres las teorías sobre el origen físico de la homosexualidad y refuta a las tres.
La primera de ellas intenta establecer que la conducta sexual anormal proviene de un desequilibrio de la proporción de hormonas masculinas y femeninas, presentes ambas en la sangre de los dos sexos.
Pero los test directos efectuados en homosexuales no han arrojado un resultado que confirme la teoría, es decir, no ha demostrado una deficiente distribución hormonal. Si la homosexualidad tuviese un origen hormonal se la podría curar mediante inyecciones que devolviesen el equilibrio endocrino. Pero esto, no ha sido posible. El investigador Barahal explica que la suministración de hormonas masculinas a homosexuales hombres solamente ha dado como resultado el aumento del deseo que siente el individuo por el tipo de actividad sexual a la que esta habituado. En cuanto a los experimentos efectuados en mujeres, el doctor dice que las grandes cantidades de hormonas masculinas administradas a mujeres producen un notable cambio en dirección a la masculinidad, pero solo en lo que concierne al aspecto físico.
En cuanto al apetito sexual, aumenta, pero continúa siendo normalmente femenino, es decir en el caso de una mujer lesbiana, el objeto de su deseo sigue siendo una persona de su mismo sexo.
La segunda teoría importante sobre el origen físico de la sexualidad es, según West, la referente a la intersexualidad. Puesto que ha sido imposible comprobar una anormalidad hormonal en los homosexuales, se ha intentado rastrear otros determinantes físicos, alguna anomalía desconocida y determinados investigadores se dieron la tarea de encuadrar la homosexualidad como una forma de intersexualidad. Intersexuales o hermafroditas son aquellos que no pertenecen por completo a uno de los sexos, si bien presentan rasgos de ambos. El sexo al que pertenecerá un individuo se determina en el momento de la concepción, y depende de la variedad genética a que corresponda el espermatozoide que fecunda el óvulo. Las causas físicas de la intersexualidad no han sido bien determinadas aun, por lo común es producida por un trastorno endocrino que se produce durante el estado fetal. Son variadísimos los grados de intersexualidad.
El investigador Lang, aduce que los homosexuales varones serian genéticamente mujeres cuyos cuerpos han sufrido una completa inversión sexual en dirección a la masculinidad; para demostrar su hipótesis realizo encuestas y llego a la conclusión de que se producción homosexuales varones en las familias que tenían exceso de hermanos y carencia de hermanas, resultando así el homosexual varón como un producto intermedio de compensación no lograda. Si bien el dato resulta interesante la teoría formulada por Lang se debilita fatalmente al no lograr explicar las características físicas normales de la gran mayoría, 99%, de los homosexuales.
La tercera y última teoría sobre el origen físico de la homosexualidad, de que se ocupa West, es la que propone el factor hereditario. West señala que pese a la seriedad de los estudios efectuados, la vaguedad de las evidencias presentadas no permite establecer que la homosexualidad sea una característica constitucional de tipo hereditario.
No se puede fabricar a voluntad un homosexual. Ni existen tratamientos psicoterapéuticos que modifiquen una orientación sexual ya establecida, aunque algunos terapeutas intentan “curar” a sus pacientes dirigiéndolos a una heterosexualidad obligatoria.
La homosexualidad en la pubertad.
La presión de la sociedad, que en general promueve las relaciones heterosexuales, ejerce su efecto a tal punto que chicos y chicas, que luego descubrirán su homosexualidad, empiezan en la adolescencia por tener exclusivas relaciones con el otro sexo.
Mujeres y varones pueden ser mas femeninos o mas masculinos para las pautas que marca la cultura a la que pertenecen, y esto es independiente de su orientación sexual.
Cualquiera sea la orientación sexual de que se trate, podemos reconocer sociedades mas represivas y otras mas permisivas.
La homosexualidad es, pues, un hecho que se da entre los seres humanos, no una patología. Marginar a una persona por tener una orientación sexual diferente a la mayoría sí puede producirse una patología: depresión, aislamiento, agresividad, inhibiciones varias.
Si llega a aceptar su homosexualidad en esas condiciones, es muy probable que tenga tanto una actitud desafiante, de autoafirmación, como de ocultamiento o disimulo para no sufrir, perder el trabajo, los amigos, o los lazos familiares.
Mantener en secreto durante mucho tiempo un aspecto tan importante de la identidad provoca enorme tensión, una inversión de energía que podría ser usada en el desarrollo de muchas capacidades y sentimientos positivos.
Muchos niños son llamados “maricones” en algún momento de su vida. Las niñas pueden ser llamadas “marimachos, varoneras”. Esto es una forma de burla o insulto de la misma manera como se dice “animal”, “tarado”, “mogolico”.
Aprender a convivir.
Muchos de los grandes dilemas en el mundo, están relacionados con las cuestiones de la paz y del conflicto.
De la misma manera que existe una gama de diversidades en lo sexual y en las formas de vida posibles, la hay con respecto a disidencias. Desde el integrismo y el fundamentalismo hasta las culturas más permisivas y abiertas, podemos reconocer una variedad de puntos de vista, respuestas, prohibiciones, castigos y permisos.
De nada vale predicar que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos, cuando en la realidad somos despectivos con un joven “amanerado”, con arito, o algún aspecto que violente nuestras rigideces.
Una institución no puede vanagloriarse de ser “amplia” y expulsar a un trabajador por ser homosexual, como tantas veces ha ocurrido.
Es inútil plantear que el sida no se contagia con caricias y el trato cotidiano, si al mismo tiempo marginamos a un portador o a un enfermo de sida.
Estamos invitados a construir una nueva convivencia. A simple vista, casi todos los seres humanos tenemos dos ojos, una nariz, una boca…Sin embargo todas las caras, todos los cuerpos, son diferentes. Ocurre lo mismo con las emociones, los sentimientos, los pensamientos. Nos sentimos partes de la especie humana, pero cada uno tiene su peculiaridad. Distintas familias, nacionalidades, religiones, ideologías, épocas, culturas, nos hacen tan únicos como la propia huella digital.
Todos somos iguales, todos somos diferentes.
Aceptación legal Argentina.
Con la aprobación en el Senado argentino de la ley que autoriza el matrimonio homosexual, Argentina se convirtio en el primer país de América Latina que permite que se celebren bodas entre personas del mismo sexo en todo su territorio. Esto ocurre en un continente más reacio que Europa a la hora de conceder libertades sociales a estos colectivos. La nueva ley estuvo precedida de una tensa polémica que impactó en la sociedad argentina, un país con una población mayoritariamente católica.
La ley supone la modificación del Código Civil argentino, que en su artículo 2 establece que el casamiento debe concretarse entre individuos de distinto género. Básicamente, la nueva norma reemplaza en todos los artículos de la ley de matrimonio actual la expresión de "hombre y mujer" por la de "contrayentes".
Por lo tanto los homosexuales tendrán exactamente los mismos derechos que los heterosexuales. Entre ellos, la posibilidad de la adopción - uno de los temas más polémicos para las voces críticas del proyecto-, herencia y otros derechos sucesorios, cobro de pensiones por fallecimiento y otras disposiciones relativas a la seguridad social.
Tipos de discriminación y sus efectos de desigualdad.
Discriminación social
Este tipo de discriminación se asocia a los procesos de estigmatización, marcaje y exclusión producidos hacia un determinado grupo de personas. Cabe advertir que el marcaje no sólo es un medio para la segregación de un grupo, por ejemplo en términos de no reconocimiento, sino también para el desconocimiento y exotización del otro.
La discriminación social se difunde en diversos contextos de la vida de las personas no LGTTBI(lesbianas, gays, transexuales, travestis, bisexuales, intersex), en relación a sus familias. En los casos en que se ha tenido hijos o hijas de uniones heterosexuales anteriores, se observan ejemplos de discriminación; esto es, situaciones de sentimientos de enfermedad y perversión, en relación a sus hijos, en especial cuando nace el sentimiento gay o lésbico. La discriminación social provoca, asimismo, un sistema hipócrita de doble moral que, si bien en la actualidad está comenzando a mermar, sigue presente la condena de la no heterosexualidad en el ámbito de lo público. Los efectos de ello, en los contextos familiares, implican que padres gays o madres lesbianas junto a sus hijos deban mantener ciertos recaudos en los espacios públicos, de una manera que no lo hacen en el ámbito privado.
En el caso de mujeres que eligen ser madres llevando a cabo una maternidad conjunta y lesbiana, se producen otros casos de discriminación social, en especial cuando se hace uso de las tecnologías de reproducción asistida. Muchos centros no realizan tales tratamientos a mujeres solas heterosexuales o mujeres lesbianas (solas o en pareja). En otros casos, se toma el cuerpo de la mujer lesbiana con un total desconocimiento, exotizándolo de tal manera que se lo medicaliza, incluso cuando no es necesario por ejemplo cuando no hay síntomas de infertilidad.
Por último, la escuela. En la Argentina, la escuela, fue uno de los dispositivos creadores de unidades ficticias mediante el desprestigio y exclusión de la diversidad. Tal institución, fue uno de los ámbitos más renombrados en los relatos, por los miedos y los efectos de la discriminación social en el mismo. Un primer miedo es a la discriminación por parte de la escuela; esto es, que la institución decida no recibir al niño o niña (y hablaríamos en este caso de discriminación educativa), o tener que manejar el discurso con eufemismos, al presentarse como la madre y la “amiga de la madre”.
Discriminación simbólica
Este tipo de discriminación refiere a los procesos de significación que, mediante la sedimentación de un modelo y perspectiva universal sobre los significados, ha instalado ciertos arquetipos de lo familiar como únicos.
La discriminación simbólica se materializa en el paradigma de la bi-parentalidad (heterosexual y reproductiva) como única posibilidad de parentalidad y de buena crianza. Los argumentos del tipo: “un chico o chica tiene que tener un papá y una mamá”, “el chico o chica puede sufrir”, “tendrá daños psicológicos”, incluso en visiones más positivas como la de “hay muchos chicos o chicas en la calle” o “la sociedad no está preparada”, se funden en esta visión naturalizada y desplegada por el dispositivo heteronormativo. Los efectos derivados de la heteronormatividad no sólo forman parte de los diversos sentidos comunes de una sociedad excluyente, sino también de las representaciones sociales que, incluso entre aquellos y aquellas que experimentan la discriminación, las reproducen. En varios de los relatos las representaciones sociales sobre la crianza se funden en el arquetipo nuclear y heterosexual, no sólo en términos reales sino también simbólicos. Por ejemplo, en testimonios que insisten en dejar asentado prácticas paternas y maternas en dos mujeres lesbianas que llevan a cabo una parentalidad conjunta. Si bien, y en comparación a los casos de mujeres heterosexuales (diagnosticadas como infértiles) que realizan tratamientos de reproducción asistida, la interpelación de lo biológico es cardinal, en el caso de mujeres lesbianas se observa cómo tal discurso no asienta los mismos efectos.
La discriminación simbólica se presenta en los debates teóricos, públicos e incluso en los testimonios, como aquella forma de exclusión más renombrada, sea implícita o explícitamente. Nuevamente, las investigaciones sobre el papel sexuado y genérico, al interior de una familia, o la posible influencia (o no) que pueda tener la orientación sexual de padres o madres, se encuentra en el nudo de tales discusiones. Pero, asimismo, este tipo de discriminación forma parte de las vidas cotidianas de quienes llevan a cabo una familia no heteronormativa, incluso de quienes, desde fuera, parecieran inclinarse hacia la apertura.
Discriminación jurídica
Este tipo de discriminación se asocia a las situaciones de no reconocimiento legal que viven las personas no heterosexuales en relación a sus contextos familiares.
La discriminación jurídica se vive en términos indirectos, más que directos, pues ello se asocia a las regulaciones privativas que impiden ciertos derechos, aunque se haga una presentación discursiva de su universalidad. Los ejemplos más actuales son la imposibilidad de casarse o de adopción para personas no heterosexuales. En el caso de la adopción se hace más explícito tal impedimento, por dos cuestiones. Por un lado, pues la exigencia del matrimonio para poder adoptar rige tanto para heterosexuales como para no heterosexuales, con la particularidad de que para los no heterosexuales dicha posibilidad es nula (sólo pueden casarse el varón y la mujer heterosexual entre sí).
Por otro lado, el derecho no impide que una persona LGTTBI pueda adoptar un chico o chica, como soltera, pero en la ejecución de la ley y en la práctica, tal persona se encuentra en desventaja respecto de una persona heterosexual, incluso soltera.
Asimismo, hay otros casos de discriminación jurídica, también asociada a la parentalidad no heteronormativa que, si bien encuentran matices de resistencia, promueven y generan otros sistemas de exclusiones. Por un lado, las situaciones de padres gays y madres lesbianas que han tenido hijos o hijas en relaciones heterosexuales anteriores, que, cuando se da a conocer su orientación sexual, se acciona ante el Estado para evaluar las capacidades parentales.
Si bien las formas más habituales de discriminación son experimentadas en términos sociales y simbólicos, la discriminación jurídica es la que genera efectos de mayor gravedad, en relación a la desprotección. Lo que se promueve con ello es la generación de “ciudadanías de baja intensidad”; pues los derechos deben pensarse de una manera sistémica; esto es, que contemple su costado civil, social y político. El cercenamiento de uno de ellos, como los derechos civiles, impacta sobre el pleno desarrollo de los otros derechos.
A continuación describimos cómo la discriminación social, simbólica y jurídica genera efectos colaterales, instituyendo desigualdades al interior del colectivo LGTTBI en relación a sus contextos familiares.
Desigualdad económica
Este tipo de desigualdad, si bien es estructural, también es una consecuencia no buscada de los tipos de discriminación antes descriptos. En relación a la discriminación social y simbólica, pues la variable económica promueve situaciones de mayor acojo social y simbólico, como por ejemplo en determinadas escuelas privadas que promueven proyectos de diversidad, pero que son altamente costosas en lo que respecta a la cuota. En relación a la discriminación jurídica, la imposibilidad legal de adopción promueve desigualdades económicas para aquellas que deciden como opción las tecnologías de reproducción asistida.
Podemos agregar, también, que en términos de efectos de discriminación jurídica las situaciones de desprotección para las familias que no pueden tener un reconocimiento legal, también promueve una desigualdad económica, por ejemplo en el acceso a servicios de salud familiares.
Desigualdad genérica
Este tipo de desigualdad se evidencia en la relación establecida entre varones y mujeres, respecto a la parentalidad. También este caso es un efecto de los tres tipos de discriminación desarrollados. En relación a la discriminación social y simbólica, pues se encuentra más estigmatizado el varón gay que la mujer lesbiana, en términos de parentalidad, ya que la presencia materna (de una mujer) pareciera estar instalada de manera más arraigada y necesaria que la del padre. Ello, asimismo, sigue promoviendo las diversas representaciones sociales vinculadas a la maternidad (el ámbito de lo privado y lo sensible) y la paternidad (el ámbito de lo público y lo racional) que tanto ha sopesado, en especial a las mujeres, como lo han desarrollado diversos feminismos, fundamentalmente el feminismo de la igualdad. En relación a la discriminación jurídica, para los varones se les hace mucho más costoso poder concretar sus deseos parentales. Por un lado, pues en términos de adopción realizarlo como pareja no es posible, y hacerlo como padre soltero (y gay) lo coloca último en la lista.
Con todo lo leído, investigado y junto a las personas que se entrevistó, hemos llegado a la conclusión que la homosexualidad es una condición sexual, que no tiene ningún tipo de efecto, sobre la personalidad del individuo. Pero las actitudes de las demás personas hacia esta condición, crean una situación de tensión que puede tener un efecto profundo en el desarrollo de la personalidad, en la salud integral y puede conducir a un deterioro del carácter de un género, al que se le impide la integración efectiva en la comunidad. La mayoría de los homosexuales ha aprendido a controlar las presiones sociales, se han adaptado a su condición e integrado de forma adecuada a la sociedad, sin embargo, quedan algunos que prefieren guardar el anonimato de su sexualidad, para no crear situaciones o dar motivos para ser rechazados. La discriminación hacia ellos influye determinantemente en su salud, ya que al tener sentimientos constantes de culpa, una baja autoestima y una sensación de anormalidad, su salud mental y social se afecta de forma determinante.
Si bien hoy en dia, la discriminación hacia homosexuales es menor, la mayoría de las personas de más de 40 años, las que siguen a rajatabla las creencias de su religión o que han crecido bajo un concepto de moralidad muy rigida. Discriminan fuertemente a las personas que tienen una orientación sexual diferente a la suya, les cuesta entender los no límites entre lo normal y lo anormal.
Esto ha sido comprobado a través de la realización de este trabajo, ya que a la hora de hacer entrevistas, personas mayores de edad, se han negado, y han respondido de forma negativa a la invitación de ser entrevistados.
Creemos que con el paso del tiempo, las relaciones homosexuales van a ser tan comunes y fácilmente aceptadas como lo son hoy día las heterosexuales. Podremos tener una convivencia, sin violencia, discriminación, etc.
Es tarea de todos construir una sociedad cada vez más justa, solidaria y tolerante a la diversidad, donde todos seamos valorados y respetados, independientemente de nuestra orientación sexual.
Bibliografía:
Nicole, Mosconi, 1998, Diferencia de sexos y relación con el saber. Ediciones Novedades Educativas. Facultad de Filosofía y letras-UBA, Buenos Aires.
C. Groisman y otros, 1999, El desafío de la sexualidad. Creencias, saberes, sentimientos, Edit. Sudamericana, Buenos Aires.
Pablo Gentili y otros, Códigos para la ciudadanía. La formación ética como práctica de la libertad. Edit. Santillana, Buenos Aires.
Manuel, Puig, 1976, El beso de la mujer araña. Edit. Seix Barral, S.A, Barcelona. (Paginas 56,57 y 58)
Micaela Cynthia, Libson, 2010, Parentalidades gays y lesbianas. (http://cuadernos.inadi.gob.ar/numero-02/micaela-libson-parentalidades-gays-y-lesbianas)
Wikipedia, Homosexualidad (http://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad)
1 comentario:
Muito obrigado por escrever isto, foi inacreditavelmente informativos e disse-me uma tonelada
Publicar un comentario